Veinticinco años de cocina honesta, mesa siempre lista y el mismo compromiso con Cornellà que el primer día.
"Cuando abrimos en 1997, la idea era simple: cocinar bien, tratar bien al cliente y cobrar un precio justo. Veinticinco años después, seguimos con la misma idea."
La Llosa nació en el Cornellà de los años noventa, cuando el barrio crecía y necesitaba lugares donde la gente pudiera sentarse, comer bien y sentirse en casa. Empezamos con un menú del día, una carta sencilla y mucha ilusión.
Con el tiempo, la carta creció, los clientes se convirtieron en amigos, y La Llosa se fue convirtiendo en uno de esos lugares que los vecinos recomiendan sin dudar. Sin pretensiones, sin artificios. Solo buena cocina mediterránea y un trato siempre cercano.
En La Llosa trabajamos con lo que ofrece el mercado cada mañana. Eso significa que la carta cambia, que hay platos de temporada y que algunos días el arroz con bogavante está y otros no. Así funciona la cocina honesta.
No tenemos estrellas ni pretensiones de alta cocina. Tenemos clientes que llevan veinte años viniendo, familias que celebran aquí sus fechas importantes y trabajadores del barrio que confían en nuestro menú del día. Para nosotros, eso vale más que cualquier distinción.
Las recetas de siempre, preparadas como siempre. La tradición no es obstáculo, es el cimiento.
Producto fresco, proveedor local cuando es posible y tiempo de cocción respetado. Sin atajos.
Que el cliente se sienta bien desde que entra hasta que sale. El trato es tan importante como la comida.
Somos un restaurante de Cornellà, para Cornellà. El barrio es nuestra familia y nuestro orgullo.
Una trayectoria que habla por sí sola
Pocos, pero muy bien puestos. Cada persona de La Llosa lleva la misma filosofía de la casa.
Cocinero desde los dieciséis años. Lleva más de dos décadas al frente de los fogones de La Llosa. Defiende la cocina de temporada con la misma pasión del primer día.
El corazón de la sala. Conoce a los clientes habituales por el nombre, recuerda sus preferencias y se asegura de que nadie se vaya sin estar satisfecho.
Responsable de los postres y del mise en place. Estudió pastelería en Barcelona y aporta un toque de creatividad que complementa la tradición del chef principal.
Un restaurante que dura veinticinco años no lo sostiene el dueño. Lo sostienen los clientes que vuelven.
Antoni Ferrer — Chef Principal, La Llosa
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